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Mariana Porcelli: Hay que dinamitar el lenguaje masculino

La ensayista reflexiona en su nueva obra sobre que el sujeto de la literatura es masculino

By , in Cultura , at septiembre 1, 2022 Etiquetas:

Marina Porcelli (Buenos Aires, 1978) urge a la construcción de un nuevo canon literario, pero también a dinamitar el monolito de la palabra masculina, ese lenguaje masculino que violenta y margina a la otredad, que es uno de los temas centrales de su libro Nausícaa. Viaje al otro lado de la otredad, Ciudad, representación y género” (Universidad Autónoma de Nuevo León/ Editorial de Periodismo y Comunicación de La Plata), un ensayo construido de fragmentos a partir de la reflexión sobre que el sujeto de la literatura es masculino y donde las mujeres, lo otro, la otra, queda como una herramienta y un dispositivo, una mediadora.

Mi pregunta siempre es cómo se representa y cómo se incluye a otros sujetos que no están pensados desde el principio en el lenguaje, y eso me parece muy importante como presencia estética y como propuesta literaria, encontrar autoras que están reflexionando sobre eso que el lenguaje no nos alcanza para decir y para representar lo que queremos decir, qué inventamos y qué no inventamos, qué descartamos , esa es la idea de dinamitar el lenguaje masculino, es cómo abrir posibilidades dentro del corsé que es el lenguaje”, afirma la narradora y ensayista que hoy, a las 19 horas, en la Casa del Poeta presenta Nausícaa”, junto con Ave Barrera y Antonio Ramos Revilla.

Porcelli asegura que el lenguaje no es escindible de la violencia y cita a la escritora Toni Morrison cuando dice que El lenguaje violento es violencia”, pues no porque sea palabra no tiene efecto o tiene menos proyección y menos consecuencia que la materialidad. Por supuesto el lenguaje está en el centro del planteamiento de este libro, esa idea de dinamitar el lenguaje masculino se sostiene con un proyecto de escritura en el que no ponen en riesgo, que no cuestionan, que no se preguntan sobre el lenguaje”.

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Este ensayo, que comenzó en gestarse en 2014, cuando la E y la X todavía no se usaban, ya tiene como centro, de alguna manera, la idea de incluir representaciones que hasta ahora el lenguaje binario que era lo femenino y lo masculino no incluía, afirma Marina Porcelli, quien afirma que el libro partió de la idea de qué podía aportar ella a la discusión y al debate sobre género después de estos años que han sido de un gran crecimiento del feminismo.

Foto: UANL

Supo, llegado el momento, que era a través de un ensayo fragmentado, dotados de citas que dialogan, de intertextualidad, de un planteamiento que se resignifica y se contradice.

Es en realidad una especie de diálogo que no se acaba nunca, esa es la idea de fondo en esta fragmentación. El libro me llevó 8 años de trabajo, creo que la revisión y la relectura sobre todo la resignificación es una de las médulas de los trabajos de género. Estas lecturas que son revisitadas permanentemente, es uno de los ejes del libro”.

El arranque es Nausícaa, que es una de las personajas de La Odisea, la hija del rey de los feacios que está a la orilla de un río y salva al varón, a Ulises, en el Canto número 4, y al hacerlo le da continuidad a la historia, pero la historia de Nausícaa queda siempre a la mitad, entonces vemos cómo la historia de las mujeres es una historia revisitada de manera fragmentaria o fracturada frente a esta plenitud que tiene la historia del varón; por eso el libro empieza con la idea de que el sujeto de la literatura es masculino, porque el sujeto de las historias es masculino”.

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Porcelli se plantea allí la pregunta de ¿entonces qué historias tenemos las mujeres? Y es cuando pensamos en qué historias tenemos las mujeres surgen dos categorías, dice la también autora de El otro”, La noche rota” y La cacería”, una es la categoría de representación y la idea de la masculinización del lenguaje.

En la primera categoría está ¿cómo se nos representa?, es decir ¿quiénes somos y cómo somos representadas por autores masculinos y por supuesto por las pocas autoras femeninas a lo largo de la historia, y la segunda categoría es ¿quiénes son estas mujeres que escriben?, ¿cómo son los catálogos?, ¿cómo fueron sus propuestas? y ¿con qué lenguaje se nos narra? Es decir, esta idea de la masculinización del lenguaje por lo menos en español”, señala Porcelli.

Entonces a partir de esos dos ejes, la escritora que en 2017 recibió el Premio Edmundo Valadés por su cuento La cacería” toma analiza la posición de las mujeres en la ciudad de Buenos Aires y en la Ciudad de México, por eso Nausícaa” es también un libro de viajes, es decir, las mujeres de las ella habla concretamente, son las mujeres de la ciudad de Buenos Aires y de la México, en un recorrido que es río, porque habla desde la marginalidad, pero donde también habla del cuerpo femenino desde el deseo y la violencia.

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La idea de este cuerpo tan agredido y vuelto objeto no es una factura exclusiva de la pornografía sino de todo el sistema simbólico en el que estamos inmersas, el tema es ¿cómo reivindicamos esas narrativas que hablan del cuerpo y qué salimos a decir con eso? orilladas a la historia del varón”, señala Porcelli, y agrega que las escaladas de violencia tienen que ver con cómo se definen esos cuerpos, pues si esos objetos los vuelves sujetos entonces la escalada de violencia es otra.

Es la idea de representación de quiénes somos, pero también de cómo se nos representa en la mirada de los demás, es lo que también habilita la violencia”, señala Marina Porcelli, quien cuenta que trabaja en un proyecto sobre mujeres boxeadoras con base en entrevistas y con base en la historia de mujeres que boxean que empieza en 1722. Es muy interesante ver cómo las mujeres que boxean asumen el cuerpo de una manera distinta a lo que se supone socialmente, en vez de ser cuerpos que reciben golpes a nivel social tiene una actitud activa con ese cuerpo, y es una especie de dar vuelta a esto de cómo se nos representa”, concluye la narradora y ensayista.

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